lunes, 20 de mayo de 2019

Unidad II. La Evaluación Conductual de los Problemas de Relaciones Sociales

En el diccionario de filosofía (2019) se define a las relaciones sociales como:

Diversas relaciones entre los hombres, que se establecen en el proceso de su actividad en común. Las relaciones sociales se dividen en materiales e ideológicas. Las últimas solo representan una superestructura de las primeras. La producción de los bienes materiales constituye la base de la existencia y desarrollo de la sociedad humana. Por eso, de todas las relaciones sociales, las más importantes son las relaciones de producción, las relaciones económicas. Las relaciones de producción determinan el carácter de todas las otras relaciones sociales: políticas, morales, &c. El concepto de la dependencia de todas las relaciones con respecto a las relaciones de producción, como determinantes, permitió, por vez primera, explicar cada régimen social como un todo unitario.


Las relaciones sociales se pueden definir de acuerdo a López (2007) como todas aquellas conductas que las personas emiten en situaciones interpersonales, esto con el fin de obtener respuestas positivas de las demás personas. En esta misma línea de investigación la autora considera que es de vital importancia relacionarnos con los demás de forma adecuada, a d a fin de propiciar relaciones con otros más sanas y generar ambientes de desarrollo óptimos; además es importante mencionar que esto debe ser fomentado desde la infancia ya que es sabido por diferentes estudios que los niños con déficit en la habilidad social tienden a presentar problemas de aprendizaje, deficiencias en el desarrollo cognitivo y emocional, problemas incluso delictivos, estas dificultades incluso llegan hasta la edad adulta agravándose o presentándose por primera vez.

Fisher (citado por Grossetti, 2014) sugiere que las relaciones sociales se pueden dar en los siguientes contextos; en primera instancia en la familia y las que son construidas durante la infancia, el trabajo, la escuela y el ejército (cuando se ven enlistados), estos últimos tres son organizaciones que tienen una regla, un nombre, límites, etc., posteriormente le sigue el barrio o la colonia, que son las personas que se relacionan por aquellas cosas que se tienen en común, además son gente que se ha conocido gracias a la intervención de terceros. Ahora bien, dentro de esos contextos se pueden agrupar tres tipos de situaciones en las cuales se agrupan estos contextos: el primero son todas aquellas relaciones derivadas de los círculos, el segundo comprende aquellas construidas en torno a intereses comunes y el último se refiere a las que son derivadas de otras relaciones.

Respecto a los mecanismos que regulan las interacciones sociales Santoyo (2007) propone tres, el primero es la efectividad social, la cual es una habilidad que  genera una reacción en su ambiente social; la correspondencia es la capacidad de responder a las demandas de su ambiente social y una forma de proporcionar reforzamiento a las iniciativas de otros; por último la reciprocidad se define como "una igualación en la proporción" o simetría de conductas.
La importancia de tener una vida social activa radica en tener contacto con otros individuos no solo en el área en la cual se labora, sino desde la etapa escolar ya que desde esta se pueden formar lazos que generen vínculos que trascienden, por esta razón es importante trabajar sobre los mecanismos que ayudan a regular las interacciones sociales. A demás Inglés, Méndez e Hidalgo (2005) añaden en sus estudios que disponer de abundantes relaciones sociales permite desarrollar habilidades interpersonales, de este modo a largo plazo se previene la aparición de ansiedad social, conductas agresivas, problemas en las relaciones sociales, baja autoestima, ayuda incluso a afrontar situaciones sociales conflictivas.
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Otro de los conceptos de habilidades sociales lo propone (Phillips, como se cita en Gil,León y García, 1995), “la medida en que una persona puede comunicarse con otros de una manera que asegure sus propios derechos, requerimientos, satisfacciones y obligaciones, en un grado razonable, sin afectar los derechos similares de las otras personas…”.  El hecho de hablar de habilidades sociales nos hace pensar que son adquiridas y por lo tanto setas pueden variar dependiendo de factores como la cultura, el medio ambiente, las características de la person y de las actualizaciones que se viven en el transcurso del desarrollo y la interacción con las demás personas. Estas habilidades deben ser reforzadas para que prevalezcan. Estas pueden ser en la interacción social, para mantener o mejorar las relaciones interpersonales o impedir el bloqueo del reforzamiento social y mantener la autoestima (Gil, et al, 1995). El poder adquirir estas habilidades debe ser desde pequeños e irse reforzando con el desarrollo gradual del individuo. El no obtenerlas en la etapa del desarrollo puede derivar que la falta de habilidades sociales o poseerlas pero siendo estas inapropiadas. Los déficit en habilidades sociales se asocian también a originar psicopatologías, que es el resultado de predisposiciones orgánicas y la exposición a situaciones conflictivas o estresantes que aumenta la posibilidad de acrecentar la personalidad y la del trastorno. Gil, 1995 dice que para determinar la incompetencia social es necesario detectar algunas situaciones que experimenta el individuo como:
a) Ausencia de respuestas habilidosas. 
b) Siente ansiedad para poder respònder.
c) Se autoevalúa negativamente.
d) Sin motivación para actuar en alguna situación.
e) No discrimina adecuadamente sus respuestas.
f) No está seguro de sus derechos para responder.
g) Tiene una deshabituación de las respuestas sociales.
h) Obstáculos ambientales restrictivos para expresarse o que lo castigan al hacerlo.
Todas estas se pueden clasificar como modelos de: déficit de conduct, de ansiedad condicionada, de discriminación errónea y de habilidades cognitivas y perceptivas. De igual forma estos modelos implican su desarrollo en cuatro elementos de forma estructurada: 
1. Entrenamiento en habilidades sociales que emplean procedimientos como: modelado, ensayo de conducta, retroalimentación y reforzamiento.
2. Reducción de ansiedad: se lleva a cabo una nueva conducta más adaptativa que sea menos compatible con la ansiedad, pueden emplearse las técnicas de relajación o de desensibilización sistemática.
3. Reestructuración cognitiva: se intentan modificar valores, creencias, cogniciones o actitudes del sujeto. la adquisición de nuevas conductas modifica a largo plazo las cogniciones del sujeto (Caballo, 2007).
4. Entrenamiento en solución de problemas: se le enseña al sujeto a percibir valores de situaciones relevantes  y procesar valores para generar respuestas.


Algunos procedimientos en el entrenamiento en habilidades sociales son:
Ensayo de conducta: ensayo encubierto y ensayo manifiesto.
Modelado: encubierto y manifiesto.
Reforzamiento: encubierto, manifiesto y autorreforzamiento
Retroalimentación: audio/video, verbal, no verbal y por fichas.
instrucciones.
Aleccionamiento.
Tareas para casa.
Llevar un diario.
Reestructuración cognitiva.
Ejercicios de solución de problemas.
autoinstrucciones.
Detención de pensamiento.
relajación.
Desensibilización.
Inundación.
Reflejarse.
Discución en grupos.
Ejercicios de clarificación de valores.
Ejercicios no verbales.
Autoevaluación.
Exhortación y charla del terapeuta.
Lecturas seleccionadas.
Películas.
Autocontrol.
Psicodrama.


Cabe señalar que la ausencia de habilidades sociales puede ser causante de la esquizofrenia una de las enfermedades más comunes que se diagnostica en personas con este déficit. 
En la detección de personas que no cuentan con habilidades sociales o que estas son inapropiadas se les puede identificar al manifestar trastornos de déficit de atención e hiperactividad TDAH, fracaso escolar, depresión, baja autoestima, etc.


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